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Hola me llamo Paulina, tengo 38 años y soy madre soltera de una adolescente que acaba de cumplir 17 años, actualmente no tengo pareja y créanme que me hace mucha falta.
Mi hija se llama Erika y tiene novio, no se su edad pero me imagino que debe ser muy similar a la de ella, el se llama Fernando y es bastante guapo y de buen cuerpo.
No es que me guste espiar a mi hija, pero me gusta estar al pendiente de lo que pasa, asi que de vez en cuando miro lo que están haciendo, ya sea en la sala o donde estén. El otro día los vi besándose en la sala, eran besos realmente subidos de tono, con mucha lengua y manoseandose los dos sus cuerpos, realmente me excite al ver como se besaban, pensé en ir ahí y detenerlos, o al menos solo aparecer, sabia que se detendrían apenas me escucharan, pero decidí dejarlos, si no los dejaba hacerlo en paz seguro buscarían otro lugar donde besarse, así que pensé que estarían mas seguros aquí en la casa.
Parte de la serie “Los amigos de mi hijo”
Al día siguiente de la visita de los amigos de mi hijo para traerle los apuntes y llenarme el estomago de leche mi hijo estaba bastante mejor de la fiebre, para mi desgracia parecía que nada iba a evitar que esa fiesta se celebrara.
Mi esposo libraba ese día y también el día siguiente, el dichoso día de la fiesta así que me llevo al cine y a cenar, salir de casa fue un alivio para mi y como Jorge estaba algo mas recuperado de la gripe no tuve ningún inconveniente en dejarle solo, salir de casa era evitar a Marcos y mucho mas si iba con mi esposo.
Volvimos a casa a eso de las 23:00 y mi cara de alegría cambio por completo cuando al entrar vimos en el salón a mi hijo y también a Marcos que estaba con mi hijo en el sofá, el mismo sofá donde el día anterior me había tragado su polla y la de sus amigos, estaban viendo una película.
Parte de la serie “Los amigos de mi hijo”
Habían pasado bastantes días desde mi último encuentro con Marcos en la propia cama de mi hijo y no había vuelto a molestarme pero yo estaba comenzando a estar cada día mas asustada ya que solo quedaban tres días para el cumpleaños de mi hijo.
Como Marcos me había dicho antes de salir de casa el día en que se quedo a dormir aquí había convencido a mi hijo de que yo les había dado permiso para organizar una fiesta de cumpleaños en nuestra casa, mi hijo no sabia muy bien de que se trataba ya que cada día que yo le preguntaba el me de decía que lo único que sabia era lo que le contaba Marcos y eso era nada porque decía que era sorpresa.
Cuando amaneció ese día, jamás imaginé que sería el comienzo de la mejor y más grande experiencia en toda mi vida.
La rutina parecía la misma de siempre: un buen baño con agua fría para terminar de despertar, desayuno rápido e irme al trabajo. Qué lejos estaba de pensar que ese trabajo que tanto me hacía mantener una monotonía, sería justo lo que me llevaría a una odisea que con gusto se la deseaba a todo el mundo, pero sé que nadie más que yo podría hacerla realidad.
Hace algun tiempo para ir a trabajar viajaba en el metro. Mi trabajo se encontraba en el poniente de la cd. Es una cuestión de comodidad y de ahorro. Me permitía no tener que perder tiempo en buscar sitios para estacionarme y no gastar tanto en combustible. Me levantaba a las siete de la mañana, me duchaba y me vestía, desayunaba y me salia tranquilamente, sobre las siete de la mañana, para estar tranquilo en el andén, esperando a que llegara el vagón para subir.
El metro, a esas horas, es un pequeño caos controlado. Parece que casi todo el mundo comienza su jornada y en el anden, se ve gente de todo tipo: unos con caras soñolientas, algunos de malhumor, otros agrupados comentando la película del día anterior o el partido de fútbol. Hay estudiantes de camino a las universidades, ejecutivos con sus trajes y sus maletines, señoras con carritos de la compra, y un sin fin de personas, es una sensación curiosa, porque no conozco a nadie… y a la vez, los conozco a todos…
Nos envian el siguiente texto:
quiero compartir este relato con ustedes porque me imagino que hay muchas mujeres que les pasa lo mismo que ami me llamo carmen tengo 25 años casada la naturaleza me dio um cuerpo mas o menos atractivo lo mejor de mi es mi trasero aunque no es grande si bien formadito mis bubis son pequeñas pero duritas soy morenita clara cabello negro rizado ojos cafes grandes y expresivos mi boca es pequeña aunque de labios carnositos mi esposo trabaja en una sub estación electrica junto con 5 compañeros esposos de mis amigas se van los viernes a medio dia y regresan los lunes temprano por lo que nosotras nos reunimos todos los viernes a tomar la copa y a platicar las travesuras que hacemos en ausencia de nuestros esposos
Mi familia y yo tenemos desde hace años un juego muy
especial. Los sábados en que nos quedábamos en casa, por sorteo elegíamos un
“amo”, y todos los demás eran sus esclavos durante ese día. A su vez el “amo”
elegía a su “jefe de esclavos” para que le ayudara a hacer cumplir sus órdenes.
Con los años esto pasó a los domingos, ya que los sábados los chicos empezaron a
salir con sus amigos, y el domingo era el día en que se quedaban en casa. El
juego funcionó bien durante años, y el amo pasaba ese domingo a cuerpo de rey,
aunque no se pasaba con sus esclavos porque sabía que a la siguiente ocasión
podrían vengarse de él.
